Ayer salí tarde de la oficina, llamé a casa preguntando si a mi amada se le antojaba algo… yo estaba dispuesto a cenarme una gringa en el Fogoncito. Venía en el saboreo imaginario de la «salsa especial» cuando pasé por ese nuevo y, ahora lo sé, escenoso lugar en la esquina de Michoacán y Mazatlán (en la Condesa).
Hasta hace unos meses esta solía ser una panadería llamada La Concordia, famosa por sus tortas «Niño pobre» de jamón serrano. Lá ultima vez que estuve aquí, el 5 de enero de 2005, libraba una batalla campal con mi novia. Con el pretexto de comer algo nos reconciliamos y hoy hasta un hijo tenemos.
Más allá del romanticismo que evidentemente me significa, es una esquina que llama la atención, el edificio fue renovado por completo rescantando lo mejor de la gloriosa arquitectura de la zona. Se antoja estar adentro. Pues bien, camino a los tacos se me ocurrió que podía averiguar cómo se llama ahora el lugar, probar algo y beber una copa de vino antes de llegar a casa.
Entré y me encontré con algo parecido a un bistrot. Nada raro porque ahora todo parece bistrot. Seleccioné una mesa y al paso me salió Alonso Ruvalcaba, jefe de redacción de Catadores, a quien llamaré El irónico Ruvalcaba, aunque para el caso anoche fue El escenoso Ruvalcaba.
El saludo fue efusivo y me senté junto a él y la simpática dama que lo acompañaba. La plática se tornó de inmediato en un intercambio dinámico de opiniones, chistes y bromas sobre lo escenoso del lugar, el mundo editorial, teorías prácticas sobre sopeadores de pan profesionales y un montón de temas salteados que se me van de la mente.
Frente a nosotros, a sólo a 3 mesas el mismísimo Jorge Volpi. Pensé en los meses que fuimos colegas su ex novia Blanche y yo en la revista Quo, cuando él era agregado cultural en París (eso me coloca a mí a uno o dos grados de ser escenoso).
Hacia el otro lado, un grupo de modelos y un par de extranjeras que comían ostiones mientras yo remojaba mis papas en la salsa bechamel de mi sandwich. Se me fue el tiempo volando y al rato el lugar estaba casi lleno. Claro, no podía faltar otro consolidado famosillo de la colonia, el mismísimo Rulo de Reactor que cenó con una guapetona amiga de look intelectual, pidieron vino y ella discutió ampliamente temas variados.
Esto seguro que nos coloca en la escena ¡güe! Con tanto poder a nuestro alrededor comenzamos a divagar sobre esta teoría que asegura que todos estamos a menos de 6 personas de distancia de conocer a cualquier individuo en el mundo. Por ejemplo yo estoy a una persona de conocer a Felipe Calderón y a dos de Bush, probablemente David Bowie esté a seis, pero seguro que Bono está sólo a 4. Para los fines de este blog, lo interesante fue que por 160 pesos cené un delicioso sandwich de jamón y queso bañado en cremosa salsa y un huevo estrellado, agua mineral de manantial y una copa de vino malbec.
El amabilisímo y bien preparado servicio de los meseros destaca. La cuenta la hacen en cuadritos de papel revolución. Diario ofrecen un menú diferente de 3 tiempos por $190. Por un poco más la selección se sofistica en ingredientes. El lugar sin duda es agradable y dicen que el Chef Rigoleti (Lampuga, Puntarena y otros) es socio. Sin duda es el place to be de la «condechi».
El tiempo voló. Al llegar a casa recibí un merecido regaño y cuatro taches de mi amada (tipo Señorita Cometa).
—Hablamos hace 3 horas y me dijiste que ya salias… estaba muy preocupada, pensé que algo te había pasado—. Recibí el primer tache.
—Me encontré con Ruvalcaba, me invitó unas copas—, traté de justificar.
—¿Estabas cenando, desgraciado? Yo yo aquí preocupada—. Me gané los siguientes dos taches.
—Mi amor, es el mismo lugar donde sellamos para siempre nuestro amor—. Pésima idea la de utilizar el romanticismo.
—Apestas a cigarro. Anda, ve y tráeme un vaso con agua, estoy a mitad de mi programa favorito—.
Esclavo por una noche, con otro tache.
Se llama Primos, comida de barrio. En una semana logró llenos totales y hasta que lo usaran como set para un comercial. Buen inicio. Buenos precios. Menú simple y accesible. Ambiente escenoso. El lugar para ver y ser visto en una renovada esquina de la Condesa.
TIP PIPIR?N
Avisa a tu mujer si vas a llegar tarde.
Primos, comida de barrio.
Esquina de Mazatlán y Michoacán, Condesa
Lunes a miércoles de 12 a 00 hrs, jueves a sábado de 12 a 2 hrs. y domingo de 12 a 18 hrs.
ESCENOSA COMETA Seguro se fue con Chivigón por unos drinks con base de leche.